Ushuaia y yo

Decir “Ushuaia y yo” es decir “Ushuaia y nosotros“.

Las dos cosas van de la mano, porque fueron solo un par de días de diferencia entre conocer a Jack y conocer esa mágica ciudad y que mi vida cambiara para siempre.

2001 - 2019

Llegamos por primera vez por tierra desde Chile, los dos recordamos por separado el exacto momento en que quedamos prendados de ella, íbamos compartiendo auriculares, Alanis Morissette sonaba en nuestros oídos, de golpe apareció el Lago Escondido y el tiempo se lentificó, como si todo fuera en cámara lenta para darnos tiempo a que esa imagen quedara grabada en nuestras retinas para siempre.

Nadie que haya entrado por tierra puede olvidar esa primera vez!

Tampoco nadie que haya entrado por aire, porque es espectacular desde cualquier ángulo!

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Medio que llegamos de casualidad, yo iba a ver a una amiga que se había mudado hacía 6 meses, pero si ella no hubiera estado viviendo ahí, mi viaje a “la Patagonia” hubiera terminado en Calafate, por otro lado para cuando conocí a Jack ya se había quedado sin dinero para llegar hasta Ushu, a donde quería ir para ver los pingüinos, así que los dos llegamos medio de carambola, como se llega a los mejores lugares, no?

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Cuestión, esa fue nuestra primera vez en Ushu donde llegamos como novios pero sin futuro cierto, ya que unas semanas después el inglesito se volvía para sus pagos.

Casi un año después de habernos conocido decidí irme a vivir a Londres, aunque él estaba estudiando en Edimburgo.
A decir la verdad, el plan no era muy elaborado que digamos, en Octubre decidí que me iba en Diciembre a vivir con una amiga que ya se había ido para ahí, mi inglés era mínimo y mis ahorros aún más mínimos, pero casi como quien se saca una curita de golpe sin pensarlo dos veces, me fui.

Ese fue el comienzo de mi otra vida, pero esa es otra historia.

Al final nunca viví en Londres ya que me fui con Jack primero a conocer Edimburgo y nunca regresé a la capital británica.

Todavía recuerdo como si fuera hoy esa primera vez que vi a la ciudad desde Arthur’s Seat y la sensación casi inmediata e irracional de que había llegado a casa.

Así, sin inglés, sin antecedentes británicos, sin certezas de nada, limpiando en un “Fish and chip” todas las noches y peleándome con este novio que nunca había convivido en pareja y no entendía de extrañar porque vivía solo desde los 17,  básicamente pasándola bastante mal, yo igual me sentía en casa y me quería quedar!

Tuve muchísima suerte de que me dejaran entrar los 6 meses (máximos) como turista pero con la misma sonrisa que me dejaron entrar, me invitaron a retirarme cuando ese tiempo se cumplió.

Así que volví a desgano a una ciudad que me vio nacer pero a la cual ya no pertenecía y aunque fue hermoso ver a toda esa gente que tanto había extrañado, después de unas semanas yo ya no tenía cabida en mi antigua vida, lo cual, les aseguro, es una sensación horrible.

Así me agarró el llamado de mi amiga, la que vivía en Ushuaia, llorando porque se había peleado con su novio del momento. Terminé de hablar con ella, llamé a mi antiguo jefe, que solía tener algunos casos en Ushuaia (abogado) y me dijo: “si te vas para allá tengo unas changuitas para vos”, y así como corté el teléfono comencé a preparar la valija.

Así llegué por segunda vez a esa ciudad en la que nunca creí terminar viviendo, porque si bien me había gustado, una cosa es de turista y otra es irte a vivir!

La piba que solía ser porteña de pura cepa viviendo en el culo del mundo (literalmente)… impensable!

Me resistí unos meses a vivir una vida y con las pocas libras esterlinas que había traído permanecí en un limbo de ni aquí ni allá, hasta que una amiga me consiguió, por motu propio, una entrevista laboral y para no hacerla quedar mal, muy a pesar mío que quería seguir en mi limbo, fui.

Ese día me tomaron y comenzó mi vida en Ushuaia.

Una de las que fue mi jefa al día de hoy me presenta como “su hija postiza” y nos hizo sentir siempre parte de su familia, así de bien comenzaba mi vida por esos pagos.

 

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Donde vivía con mi amiga

Pasó otro año de relación a la distancia con este inglesito que no se decidía a volver a Argentina y yo que no podía ir para Escocia, con peleas via mail (no existían las redes sociales y para hablar por teléfono tenías que ir a un locutorio y salía un huevo!), hasta que un día, cuando pensé que ya se había acabado la relación y mis amigas creían que me la estaba inventando, me sorprendió diciéndome que iba para Ushuaia por un año a quedarse conmigo, pero sólo por un año eh!

Y así fue que un día llegó y a partir de ahí nunca más nos separamos y todo fluyo.

Jamás se contaron los días de ese año que supuestamente se iba a quedar y tres años después seguíamos sin cuestionarnos ni una sola vez el hecho de que nos quedábamos a vivir ahí.

Por eso, de alguna manera fue en Ushuaia que lo mejor de nuestra historia comenzó, fue lo anterior lo que nos hizo tan fuertes como pareja, pero esa ciudad guarda todos hermosos recuerdos para nosotros.

Fue allí, que empezando de cero pero juntos fuimos creándonos una vida, fortaleciendo afectos, que a pesar de la distancia aun hoy están muy presentes, fue allí que al poco tiempo compramos un pedacito de tierra donde proyectábamos terminar nuestros días, fue allí que soñamos con tener un hijo y tuvimos la fortuna de hacerlo realidad, fue allí donde pusimos la firma comprometiéndonos a compartir nuestras vidas “come what may” y fue de allí de donde nos fuimos para ahorrar dinero para construir en nuestro terrenito y he aquí algo fundamental para que entiendan porque es tan movilizador volver a Ushuaia, porque de ahí NO nos quisimos ir.

De ahi nos fuimos para volver…

La vida quiso que las puertas de volver se cerraran, no que eso me haya afectado mucho porque, como conté antes, siempre sentí a Escocia como mi hogar y una vez que volví, me reencontré con ella y fui feliz, pero…
a Jack le costó más porque él siente que Ushuaia es su lugar en el mundo…

Allí dejamos para siempre una parte nuestra, ni hablar de afectos fuertísimos y este viaje en que volvimos con toda la familia fue muy movilizador.

Los chicos ya son lo suficientemente grandes para tener su propia percepción de este lugar del que tanto han escuchado… verlos a ellos fascinados con sus montañas y lo irregular de sus casas, verlos jugar con los hijos de mis amigas como si se conocieran de toda la vida, verlos almorzando en medio de nuestra familia fueguina…

fue como ver una película de lo que podría haber sido…

Fue hermoso y doloroso por igual.

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El precio del expatriado y de tener la fortuna ENORME de sentir dos tierras como nuestro hogar.

Decir “Ushuaia y yo” es decir “Ushuaia y nosotros“…

Ni ella, ni él, ni yo sabíamos, por ese Enero de 2001, que nos habíamos encontrado para quedarnos, de una manera o de otra, para SIEMPRE juntos.

FLOB7177

 

One Comment on “Ushuaia y yo

  1. Ea tan especial Flor para mí, que puede parecer inobjetiva mi opinión.
    Pero son realmente recomendables sus tours, totalmente descontracturados, divertidos, informativos, amenos. Pero para mí lo más sorprendente y adorable de Flor, es que SIEMPRE tiene algo en particular que mostrarte conociendo tus gustos o “sueños”.. y éso, para mí, los hace INVALORABLES, algo que realmente no olvidaré e hizo que la quiera para toda la vida, así de fuerte fue para mí está experiencia 💕.
    Así que no duden en conocer Escocia con una auténtica argenta, pero con un amor por ése país, que hace que nos enamoremos tanto como ella.. ésto, hace una combinación única y maravillosa.

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